sábado, 26 de abril de 2014

En esta sección os pondré algunos comentarios sobre obras que me hacen pensar en vosotros cuando las leo... La inauguro con un par de propuestas...
Hay muchas formas de llegar a un libro. Los amigos, los compañeros y los amores. Curiosamente, estos que presento llegaron a través de gente que conocí casual y puntualmente por razones de trabajo. Lo que quiere decir que leer libros está muy bien, nos aporta de temas de conversación.
 El curioso incidente del perro asesinado a media noche, fue una recomendación de un asesor en un CPR de Zaragoza que me vino hablando de un libro cuyo personaje era un síndrome de Aspergen, un niño que clasificaba los días según colores y que además era muy aficionado a las matemáticas. Tengo que decir que lo que más me impactó del libro fue su estilo, directo, de gran frescura. Aunque pienso que el tono narrativo no se mantiene a lo largo de toda la obra (¿dónde está la obra en la que se mantiene?)  podemos decir que es bastante equilibrado y sobre todo (y por encima de todo) nos acerca a un personaje singular y nos sitúa en una perspectiva poco habitual.  Supongo que es enriquecedor para todos (especialmente para los que somos profesores) que se nos recuerde, a través de un caso extremo,  lo complejos que somos. A veces, tal vez demasiadas, lo olvidamos.
El segundo, “El hombre que plantaba árboles” se lo debo a una compañera asturiana, Marta, maestra de primaria con la que coincidí en un curso de temática conservacionista (es un decir, era un proyecto diseñado por industria papelera para mejorar su imagen a través del mundo escolar) en La Granja. Aunque cuando me lo recomendó, el libro en España iba por la segunda edición, casualmente lo compré en el extranjero. Su lectura me impactó creo que, fundamentalmente, por dos motivos: la sencillez con la que está escrito y el canto a la esperanza, a la capacidad transformadora que está en manos de las personas para conseguir un mundo mejor. Considerándome, como diría Saramago, un optimista informado (muy especialmente en temas relativos a la viabilidad del proyecto especie- humana- sobre- el-planeta-Tierra), tras la lectura del libro uno piensa que sí, que va a ser posible acabar con el cambio climático apagando el standby  de los televisores y demás familia. Y, ahora que lo pienso, no sé si ello es bueno o malo.
De lo que no tengo la menor duda es que no me dejó indiferente, hasta el extremo que despertó en mí la bestia artística que no ero yo consciente de llevar dentro. Así que, hace uno años, cuando se celebró día del libro en la escuela municipal de 0-3 donde estaba mi hija, las musas me vinieron  sorprendentemente a visitar la víspera y se me ocurrió pasar el libro a formato cuento infantil.
El resultado es éste. Que quede claro que en lo del arte yo ya no voy a superar semejante hito. Ya no doy más de mí.


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